Caja de cambios automática: ¿cómo funciona?

caja de cambio automatica

El propósito de cualquier caja de cambios es el mismo en todos los casos. Están desarrolladas para que las ruedas reciban la potencia que genera el motor de un automóvil. Sin embargo, el funcionamiento de una caja de cambios automática es sustancialmente diferente al del cambio manual.

En Europa para la mayoría de los fabricantes, así como los conductores, este tipo de cajas son bastante desconocidas. No obstante, poco a poco empiezan a ganar terreno en todo el mundo y coches de alta gama como los Mercedes ya montan cajas automáticas, o las ofrecen como una opción.

Por este motivo hoy vamos a contarles qué son, cómo funcionan y por qué han ganado tanta popularidad estas cajas de cambio automáticas.

Historia de la caja de cambios automática

Pese a que para la mayoría de la gente una caja de cambios secuencial puede ser una novedad, lo cierto es que los primeros modelos datan de principios del siglo pasado. El famoso Ford T utilizaba una caja de engranajes muy parecido al de las cajas automáticas modernas.

El los años 30, el fabricante alemán Daimler, que posteriormente formaría parte de Mercedes desarrolló su propia caja de cambios semi automática. A finales de esa misma década, General Motors también tenía una caja de cambios similar.

Desde esos tiempo tan tempranos hasta hoy, las cajas automáticas se han ido perfeccionando. Y en países como Estados unidos, son el estándar sin ninguna duda.

Funcionamiento de una caja automática

Una caja de cambios automática determina cuál es la mejor relación entre la potencia que produce el motor y la velocidad a la que circulamos. Al pisar el acelerador se encarga de mover los piñones hacia la relación de marchas idónea.

A diferencia de las marchas de tipo manual, el cambio secuencial automático se transmite mediante un convertidor. Este convertidor se encuentra ubicado dentro de un espacio lleno de lubricante, por lo que se elimina la fricción de las cajas manuales.

Básicamente, las cajas de cambios automáticas funcionan de este modo. Sin embargo, hay diversos tipos de cajas, las cuales tienen diferencias de funcionamiento. Por ejemplo, las cajas robotizadas carecen de una palanca de cambios que tenga relación mecánica con esta.

Ventajas e inconvenientes

Más allá de preferencias o puntos de vista, las cajas de cambios automáticas tienen algunas ventajas, razón por la cual empiezan a sustituir a las cajas manuales en muchos casos.

El primer beneficio de una caja de cambios automática es que resulta más fácil conducir. No hace falta pensar en cuál es el movimiento que se tiene que hacer para engranar una marcha, ni se tiene que pisar el pedal de embrague para hacerlo.

Otra ventaja es que las marchas cambian de un modo más progresivo, sin brusquedad. Por tanto, el motor funciona mejor y tiene una vida útil más larga.

En cuanto a los inconvenientes, algunos de ellos tienen que ver más con la percepción que se tiene de estas cajas. En Europa, la mayoría de la gente piensa que las cajas automáticas están pensadas para quienes no saben conducir. También se tiene la idea de que consumen más combustible.

No obstante, las cajas de cambios más modernas cuentan con optimizadores de rendimiento. Esto hace que tanto el consumo como el funcionamiento general del motor sea el más adecuado, ahorrando en mantenimiento y combustible.

¿Y usted? ¿Qué tipo de caja de cambios prefiere? ¿Le parece que las cajas de cambios automáticas seguirán ganando terreno?

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