Los autos hablan y se comunican

Muchos de nosotros crecimos viendo a Kit el auto fantástico y vimos como ayudaba a Michael Knight a combatir el crimen. Sería fantástico que lo hicieran ¿verdad? Sobre todo cuando el estacionamiento está lejos o cuando no podemos con los espacios al estacionar.

Aunque ya hay avances en este tema de los vehículos autónomos también podemos asegurarle que su auto de cualquier modelo también habla y se comunica, solo que lo hace cuando está sufriendo.

El auto tiene un lenguaje de comunicación que debe ser interpretado, como los indicadores de tablero, los movimientos del automóvil, los ruidos y los rastros de los fluidos. Muchos de los conductores no interpretan este lenguaje y el resultado se obtiene en la cuenta del taller.

Indicadores del tablero

Los autos se comunican con sus conductores por medio del cuadro de instrumentos. Todo propietario de un vehículo debería saber y entender ese lenguaje que se explica claramente en el manual de instrucciones del vehículo. No bote el manual, tenerlo entre la guantera le puede sacar de un apuro.

Si una luz aparece y no recuerda puede echar un vistazo para saber que significa cuando se enciende esta luz. Hay que considerar que cada vez que una luz de estas se enciende es necesario acudir al taller, ya que indica que algo ha comenzado a fallar.

Los movimientos del automóvil

El auto está diseñado para brindar un confort de marcha al conductor y sus ocupantes, sorteando el terreno por el que se desplaza y las fuerzas exteriores que lo atormentan. De tal forma que sea fácil de maniobrar, así que es muy fácil darse cuenta cuando el auto nos comunica.

Pues sí, las ruedas hablan con un lenguaje un tanto especial, basta con observar cada neumático, la forma del desgaste nos da aviso de que algo anda mal. Para empezar, es normal que se desgaste más el neumático delantero izquierdo y los neumáticos del eje motriz antes que los neumáticos del eje libre. Es por eso que se recomienda siempre rotar los neumáticos (de un eje a otro y de derecha a izquierda, siempre que no lo desaconseje el fabricante y que el tamaño de las gomas lo permita), cada 15.000 km.

Inestabilidad

Ya habíamos hablado de detectar problemas de los amortiguadores, pero son un elemento de seguridad tan importante que le contamos las tres formas principales en que nos hablan para indicarnos que algo falla en este elemento, uno de los vértices del triángulo de seguridad.

  • Si percibe que se producen oscilaciones al conducir, o si observa manchas de aceite al mirar detrás de las ruedas.
  • Si, al frenar en seco, el vehículo se hunde más hacia la parte frontal, se desvía hacia los lados o es difícil de dominar.
  • Si al conducir el volante vibra, aunque el pavimento esté en buen estado acuda a su taller y ahórrese un susto.
  • Si oye un martilleo inconstante, suele significar que hay algún problema con la suspensión o un rodamiento.

El auto chilla

Si su vehículo no está en buenas condiciones, probablemente suene de un modo diferente. Es su forma de quejarse. Cuando el sonido es agudo (a veces llega a ser insoportable), suele provenir de fallos en las correas. Son una serie de traíllas de caucho negro, que se encargan de que funcione la mayoría de los elementos del vehículo que no son eléctricos (la bomba de la dirección o el alternador).

La rotura de estas correas de servicio no suele suponer un gran problema a no ser que hablemos de la correa de distribución (algunos vehículos cuentan con distribución por cadena, prácticamente irrompible). Esta última debe ser revisada cuando lleve el carro al taller, así como sustituirla cuando recomiende el fabricante. El resto, puede echar un vistazo en busca de grietas y, si no ve nada y el sonido persiste, trate de fijarse si suena cuando se activa el aire acondicionado, al girar la dirección, o cuando arranca el ventilador del radiador.

Los chirríos suelen provenir de los frenos. Sobre todo del conjunto del freno de disco y por eso se escucha al frenar. Se soluciona limpiando los frenos y recargando el líquido de frenos. Son operaciones de mantenimiento sencillas no aptas para principiantes. Esos “chillidos” tan molestos vienen de las ranuras en las caras del rotor de los frenos de disco. Un rotor deformado puede ser el problema. Si es así, tendrá que cambiarlo.

Con los frenos hay un problema grave. Aunque resultan claves en la conducción, más del 86% de los conductores no sabe detectar si tienen problemas con ellos.

El auto gotea aceites y líquidos

Los autos a veces dejan rastros de líquidos que indican que requieren de nuestra atención. Una mancha pequeña y puntual puede no ser necesariamente importante (si bien es indicio de fuga). Cuando el problema persiste, es cuando hay que empezar a preocuparse.

Cuando las manchas son negruzcas, posiblemente sea una junta en mal estado y la mancha será bastante grande. Si el nivel es bajo, además de rellenar con un aceite de similares características, habrá que comprobar qué ocurre. También puede ocurrir que queme aceite y claro, entonces aparecerá un humo azul.

Si la mancha es de color azul claro, verde/amarillo o naranja, se trata del anticongelante. Puede que el motor haya sufrido un sobrecalenetamiento o que existe una fuga (en el radiador o en la bomba de agua). Comprobar el nivel es muy sencillo (si está bajo, se encenderá un testigo) Basta con mirar, en frío, que el nivel de líquido refrigerante (un depósito blanco translúcido, visible) se encuentre entre las marcas señaladas.

Cuando la salpicadura es de líquido aceitoso rojizo, la fuga pertenece al sistema de dirección asistida o la transmisión. Cuenta con una varilla para medir su nivel, similar al del aceite. Se trata de un  líquido de color rojizo translucido. Si al verificar el nivel tiende a negro e incluso notamos cierto olor a quemado, es síntoma de que los discos de embrague patinan, generando una fricción excesiva que llega a quemar el aceite. Puede ser más claro de lo normal. Eso significa, habitualmente, que se mezcla con líquido refrigerante, que puede dañar las juntas de goma. Toca localizar la fuga.

Si el charco es de agua, tranquilo. Suele ser el agua producida por la condensación del aire.

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