Tucker Motors: el primer gran incomprendido de Detroit

Cuando la iniciativa de un emprendedor no va acompañada de la visión de negocios de un empresario las ideas, por muy brillantes que éstas sean, van avocadas al fracaso. Este es el caso de muchos autos conceptos que fueron tan adelantados a su época que no fueron entendidos por sus contemporáneos y fueron relegados al olvido. El Tucker 48 fue uno de ellos.

Para entender que significo la creación del Tucker 48 tenemos que remontarnos a los años de adolescencia de Preston Tucker, un joven que, como tantos en Detroit, creció viendo como el mundo cambiaba a marchas forzadas gracias a los autos que se producían en su ciudad natal.

Preston Tucker comenzó su coqueteo con el mundo del motor haciendo pequeños trabajos de reparación y rehabilitación de autos viejos hasta ganar suficiente dinero para tener un modesto negocio de compra y venta vehículos paralelo a sus estudios, pero renuncio a ambas actividades cuando le ofrecieron un puesto de oficinista en la fábrica de Cadillac.

Tucker pulió sus conocimientos sobre el mundo del motor trabajado posteriormente en Ford Motors, en una gasolinera e  incluso como agente policial de Detroit solo porque podía conducir patrullas a altas velocidades.

Luego de una década siendo un exitoso vendedor en concesionarios automotrices varios, Preston Tucker intentó suerte en la industria militar ni tener muy buenos resultados, no por malos diseños sino por una serie de circunstancias geopolíticas (Segunda Guerra Mundial incluida) que afectaban el normal desarrollo de todas las actividades industriales.

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Tucker 48: El auto del futuro…en los años 40’s

Tucker se dedicó a labores diversas por muchos años, pero solo para seguir a flote y hacer dinero para invertir en su gran proyecto: el Tucker 48.

Desde finales de 1945, Tucker había buscado financiación para desarrollar un auto con un diseño aerodinámico, sistemas de seguridad y comodidad que hasta el momento no se había visto o incluso proyectado en otro prototipo. Preston Tucker comenzó a crearse una fama de excéntrico visionario y diseñador de “torpedos con ruedas”, en referencia a los primeros bocetos publicados del que sería su primer y único auto lanzado comercialmente.

El Tucker 48, aparte de su vistoso aspecto de tren bala, incorporaba las siguientes características innovadoras:

  • Faro frontal direccional paralelo a posición de las ruedas frontales
  • Habitáculo deformable con perímetro de seguridad para evitar lesiones a pasajeros en caso de colisión
  • Suspensión independiente en las cuatro ruedas
  • Distribución de peso optimizada con motor/ transmisión trasero y tanque de gasolina central
  • Velocidad máxima de sobre los 160 km/h (Velocidad altísima para la fecha y el en carrocería sedán)
  • Radio de serie

Polémica, bancarrota e inicio de la leyenda

Otro aspecto que llamaba la atención alrededor de Tucker Motors era todo el revuelo mediático, shows por toda Norte América y salida a bolsa de las acciones de la compañía, en lo que podemos considerar el primer gran lanzamiento publicitario de un auto en la historia. Tal fue la cantidad de inversores y entusiasmo general que Tucker fue blanco de investigaciones por parte de organismos estatales de administración pública.

Una serie de pésimas decisiones administrativas, inversiones fallidas y el costo final del Tucker 48 en un 500 % superior a lo planeado hizo que no se pudiera comenzar la producción a gran escala, con la consecuente caída en bancarrota y cierre prematuro de la compañía.

Preston Tucker murió en 1956 luego de varios intentos de sacar a flote a su compañía, sin llegar a ver que los tan solo 51 Tuckers 48 producidos pasarían a ser piezas de museo y objetos codiciados por coleccionistas de todo el mundo hasta el punto de llegar a pagar cerca de 2 millones de Dólares americanos por ellos.

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