Tesla Motors: ¿Quién dijo que se necesita combustible para disfrutar la conducción?

Se dice que el científico e ingeniero croata Nikola Tesla fue el hombre que “inventó el siglo 20” debido a su prolífico catálogo de creaciones que llevó a la invención de la radio, motores asíncronos  y la tecnología inalámbrica.

60 años después de la muerte de Tesla, el empresario y físico sudafricano Elon Musk decidió echar a andar su sueño de crear un auto de propulsión por motores eléctricos que pudiera tener unas prestaciones similares o superiores a un “Muscle Car” de alta cilindrada. Además, Musk se propuso que este vehículo debería tener una autonomía similar a la de uno de combustión interna, ser viable económicamente para producción en serie y –como si fuera poco- debería tener un diseño que dejara sin aliento a todo quien lo mirara.

Como era de esperar,  la mayoría de los fanáticos del motor pensamos que la aventura de Musk iba a desembocar en un entrañable proyecto de coche ecológico –aunque sin mucho encanto- como el híbrido Toyota Prius, pero cual fue la sorpresa de la prensa especializada, entusiastas y el resto de los conductores cuando pudimos ver que los Tesla no eran solo innovadores, sino la prueba real que si se puede disfrutar de las sensaciones y la potencia de un motor que “trague” voltios y no octanos.

El primer modelo de Tesla producido en serie fue el modelo Roadster, considerado el primer automóvil deportivo completamente eléctrico producido en gran escala. Previo desembolso de unos 100.000 $, cualquiera de los 2100 afortunados dueños del Roadster podía ir a la carretera  a averiguar que se siente ponerse en 100 km/h en menos de 4 segundos, pero sin otro ruido más que el viento pasando sobre el capote.

Si comparamos las cifras que se manejan al hablar de precios de autos deportivos de alta gama y tomando en cuenta las prestaciones y la novedad de ser un deportivo eléctrico, el Roadster no tenía un precio excesivo, pero el mercado pedía algo más que un vehículo basado en la plataforma y carrocería del Lotus Elise. Los conductores indulgentes querían más y Elon Musk estaba preparado para dárselos.   

Consolidación y Tesla modelo S

A principios de 2009, Tesla presentó ante los medios el prototipo de modelo S, un sedán de gama alta y con una apariencia agresiva e innovadora dispuesta a llamar la atención del segmento ejecutivo que otrora era fiel a las alemanas Clase CLS de Mercedes o Serie 7 de BMW.

La apuesta de plantas motrices del modelo S iban desde los 238 hasta unos impresionantes 700 CV, logrando sensaciones al volante como las que se pueden ver en este video de DragTimes que se ha hecho viral en la red que ilustra muy bien lo que se puede sentir al ir en una máquina capaz de ir de 0 a 100 km/h en tan solo 3,3 segundos.

El precio de salida del Tesla S es de 120.000 $, lo que es cerca de 10% menos que un Mercedes Clase S AMG, y con un costo anual de mantenimiento 80 % menor que el sedán deportivo alemán. 

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Futuro de Tesla, Tesla III y Tesla X

Elon Musk va a pasar a la historia como el empresario que sembró exitosamente el interés por autos eléctricos en el mercado norteamericano, acostumbrado hasta el momento a relacionar deportividad con alto octanaje. Ahora, el reto de Tesla Motors es llevar su visión a un segmento más amplio de la población a través de sus programas Tesla X (todoterreno de 7 plazas) y Tesla III (Sedán de gama media más pequeño que el Tesla S), los cuales podrían costar menos de 60.000 $ y tener unos costos operativos irrisorios.

Tesla pasó de la idea de un visionario a un proyecto de éxito en muy poco tiempo, y todo apunta a que, de seguir este ritmo y aumentar la producción como se proyecta, los autos propulsados únicamente por electricidad van a pasar de ser de un privilegio de unos cuantos a la tendencia que va a dominar el mercado este siglo.

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