Porsche 956

Es un prototipo deportivo del Fabricante alemán Porsche, recordado por su participación en el campeonato mundial de resistencia desde 1982 hasta 1986. Es un auto mítico porque hizo historia en competición, pero lo cierto es que su trayectoria va mucho más allá de los circuitos.

Características técnicas

El 956 poseía un chasis monocasco de aluminio y un peso en vacío de entre 820 y 850 kg. Su motor, derivado del de su predecesor, el Porsche 936, era una gasolina de seis cilindros bóxer y 2,65 litros de cilindrada, equipado con dos turbocompresores, que desarrollaba una potencia máxima de 611 a 630 caballos de potencia (hp)  a 8.200 rpm y un par motor máximo de 630 Nm a 5.400 rpm.

Por cierto, un apunte: el motor bóxer del Porsche 956 no era el más adecuado para el ‘efecto suelo’, pero los de Stuttgart inclinaron el motor hacia arriba y añadieron una carrocería muy simple. De esta manera lo solucionaron, de manera que el Porsche 956 terminó generando tres veces más carga aerodinámica que el mítico Porsche 917.

¿Qué ha hecho Porsche por los autos de calle?

El Porsche 956 lucia su decoración Rothmans y con Stefan Bellof al volante marcando uno de los récords más sonados del ‘Infierno Verde’, durante los 1.000 km de Nürburgring de 1983: el tiempo más rápido de vuelta con 6 minutos y 25,91 segundos.

Este récord permanece hoy en día, todavía vigente, aunque el Mercedes-AMG Project One Concept pretende arrebatárselo próximamente. Sin embargo, para hablar de las cosas que el Porsche 956 ha hecho por todos tenemos que recordar una de las curiosidades más importantes que giran en torno a él.

No es un secreto que todos los estudios y desarrollos que se logran en los autos de competencia son reflejados en los autos de calle, sobre todo los que mejoran el rendimiento, la seguridad y las prestaciones mecánicas.

Gracias al trabajo de aerodinámica que le aplicaron, el Porsche 956 podía conducirse bocabajo a 321,4 km/h. A ver, no es que nadie lo hiciera nunca, pero hay una explicación física detrás de todo esto y por eso nos lo creemos.

La culpa de todo la tiene el famoso ‘efecto suelo’. ¿Le suena? Seguro que sí… se trata de un conjunto de técnicas que permiten crear un efecto de atracción entre el auto y el asfalto. Gracias a esto, el agarre es mayor y, por tanto, se gana velocidad en el paso por curva.

Palmares

Porsche ganó el Campeonato Mundial de Resistencia ajustadamente en 1982, destacándose un triplete en las 24 Horas de Le Mans por amplio margen. En 1983, al equipo oficial se sumaron varias unidades privadas del 956.

Los Porsche ganaron las siete carreras del campeonato y obtuvo el campeonato de marcas cómodamente; además los 956 ocuparon las primeras ocho posiciones en Le Mans. La situación fue similar en 1984, donde los Porsche ganaron casi todas las carreras. Ese año, el reglamento pasó de permitir 600 litros de gasolina a 510 en las carreras de 1000 kmkm. Ante ello, Porsche lanzó una evolución llamada 956B, equipada con inyección electrónica.

Entradas relacionadas

Comentar