¿Por qué el auto pierde potencia con el calor?

Con frecuencia nos preguntamos ¿por qué el carro pierde potencia con el calor? Cuando la temperatura exterior supera los 35ºC, el motor pierde unos cinco caballos de potencia (hasta 15 CV en algunos motores con turbo) y, además, aumenta el consumo de combustible en una media de un litro cada 100 km.

Esto se debe a que los motores necesitan introducir aire en los cilindros para que se queme el combustible, y el aire caliente contiene menos oxígeno, la mezcla se quema peor y el rendimiento decae, es inevitable, sin embargo en esta entrada le contaremos porque se presenta y como contrarrestrarlo.

Aire de admisión del motor muy caliente

Todos los motores, sean diésel o gasolina, necesitan introducir aire en los cilindros para poder quemar el combustible. Cuando la temperatura es elevada, el aire contiene una menor proporción de oxígeno y la mezcla no se quema con tanta facilidad, de manera que el rendimiento del motor decae. Esto se aprecia sobre todo en los motores turbo o con compresor de aire (pierden hasta 15 caballos) ya que, como estos motores necesitan más aire para funcionar, la falta de oxígeno les afecta más.

Aunque es difícil evitarlo, se puede contrarrestar revisando el filtro de aire, cambiándolo en caso de que ya se encuentre en malas condiciones, también debe revisar y cambiar las bujías que llevan demasiado kilometraje.

Sistema de refrigeración sobrecargado

El sistema de refrigeración se encarga de que el motor no supere la temperatura habitual a la que funciona (entre 85 y 95 grados). En verano, sobre todo cuando se circula a menos de 40 km/h, el electroventilador tiene que actuar más a menudo y baja el rendimiento al motor (cerca de 2 caballos). Por suerte, el aumento de consumo es inapreciable.

No puede evitarse, pero si cambia el líquido refrigerante cada cuatro años y vigila su nivel una vez al mes ayudará a su auto.

Aire acondicionado

El aire acondicionado de los vehículos usa un compresor accionado por el motor. Por tanto, cada vez que se pone en marcha, le resta unos cuatro caballos de media de rendimiento.

Podría dejar de utilizar el aire acondicionado para evitarlo, pero la pérdida de potencia generada por tenerlo funcionando es tan pequeña que resulta inapreciable. El aumento de consumo (que existe) tampoco es exagerado.

Es mejor que no pongas el aire acondicionado a su máxima potencia a penas subes al auto, solo conseguirás forzar el sistema más de la cuenta. Primero debes abrir las ventanas hasta que el aire interior sea igual al del exterior, en ese momento ya puede encender el aire.

Cómo puede vigilar la temperatura de su motor

  • Indicador de temperatura. Es el reloj que aparece junto al indicador de combustible, el velocímetro. En frío, estará en la posición más baja, pero en pocos minutos -entre cinco y diez- debe alcanzar los valores habituales -unos 90 grados-. Nunca debe llegar a la zona roja o se puede dañar el motor.
  • Testigo de temperatura. Algunos modelos no llevan un indicador y, en su lugar, emplean un testigo luminoso que sólo se enciende cuando el motor está muy frío -no pasa nada, pero no supere las 2.500 rpm en un diésel o las 4.000 en un gasolina-, o demasiado caliente -deténgase inmediatamente y pare el motor-.

En verano no olvide

  • Neumáticos. En verano, alcanzan una mayor temperatura, sobre todo circulando rápido por autopista. Si llevamos la presión demasiado baja, la banda de rodadura se calentará más todavía, algo que acortará su vida hasta en un 15%; por eso, conviene revisar la presión todas las semanas y, sobre todo, antes de emprender un viaje largo.
  • Tapicería. Estacionar el auto al sol durante varias horas hace que el interior soporte temperaturas de más de 60 grados. Esto puede provocar desajustes en el salpicadero por la deformación de sus partes, además de la decoloración de las zonas donde el sol 'pegue' de lleno. Para evitarlo, intente aparcar a la sombra o emplee parasoles.
  • Carrocería. Con el paso del tiempo, la pintura -ya sea normal o metalizada- pierde brillo y este proceso se ve acelerado si aparcamos durante periodos prolongados al sol. Al mismo tiempo, también tienden a decolorarse los plásticos de los paragolpes, de los retrovisores, las juntas de las puertas se agrietan -igual que las escobillas-...
  • Para frenar, las pastillas de freno rozan contra el disco, generando calor; en verano, alcanzan temperaturas aún mayores y, además, se refrigeran menos. Así, es más fácil que se sobrecalienten, empeorando la frenada y acortando la vida del líquido de frenos -sustitúyalo cada dos años- y de los discos -se deforman-. Por eso, conviene emplear marchas cortas al bajar puertos y evitar practicar una conducción agresiva.

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