Poner a punto un vehículo

Existen varias situaciones donde se necesita poner a punto un vehículo, debido a un estacionamiento prolongado, un vehículo usado que acaba de comprar un vehículo clásico que ha pasado años estacionado, o porque requiere hacer el mantenimiento a su vehículo.

Sea el auto que sea, una buena puesta a punto obrará maravillas en la mecánica, con efectos inmediatos en su rendimiento y sus consumos. En este artículo le enseñaremos en qué consiste una buena puesta a punto.

Debe tener en cuenta que la puesta a punto no es una reparación y que estas operaciones no van a solucionar otros problemas más serios que pueda tener. El auto puede haber desarrollado problemas serios cuya solución pasa por una visita a un taller especializado.

Cuidado con los vendedores de autos que dicen que “solo necesita una puesta a punto”. Una puesta a punto nunca es la solución a todos los males de un auto, pero puede ayudarnos a identificar con más certeza otros problemas. Incluso si su auto funciona razonablemente bien, logrará un mejor funcionamiento, alargando su vida útil.

1. Aceite y filtro de aceite

El aceite de motor es indispensable para la vida del motor, se encarga de lubricar todos sus componentes internos y evita que la fricción acorte su vida útil en exceso. Un cambio de aceite debería ser el primer paso de una puesta a punto. Debe tener en cuenta que el aceite a usar es el recomendado por el fabricante, al igual que el filtro de aceite debe ser el original para conservar las características de filtrado y duración.

2.Filtro de aire y filtro de combustible

El filtro del aire a veces pasa desapercibido en el mantenimiento, por norma general debería cambiarse cada 10.000 kilómetros, o antes si conducimos por carreteras destapadas o con alto nivel de polvo. Con un nuevo filtro de aire el auto respirará mejor. El motor no tendrá que compensar este cuello de botella en su admisión inyectando más combustible: el auto andará más y consumirá menos combustible.

Además del filtro de aire, todo auto tiene un filtro de combustible y es especialmente importante en autos alimentados por diésel en muchas ocasiones olvidado por sus propietarios. Un filtro de combustible muy obstruido restringe el flujo de combustible al motor.

Ese filtro se encarga de atrapar en su interior las impurezas del combustible, asegurándose que no llegan al interior del motor, donde pueden causar daños a la mecánica. Un filtro de combustible muy obstruido hará que al auto le cueste arrancar. En casos muy graves, el flujo de combustible al motor estará tan restringido que no podrá entregarnos toda su potencia.

3.Bujías (o calentadores)

En los autos de gasolina, una bujía se encarga de encender la mezcla de aire y combustible. Su duración no es infinita. Unas bujías con núcleo de cobre durarán unos 30.000 km, mientras unas de platino podrían rondar los 80.000 km. Sea como fuere, su reemplazo es necesario en el intervalo recomendado. Una bujía en mal estado fallará de forma intermitente, haciendo que el motor funcione de forma áspera, incluso llegando a dar petardazos. En el peor de los casos, uno o varios de los cilindros dejarán de funcionar. El motor podría ni arrancar.

Las bujías no son caras, y su reemplazo es una de las primeras tareas de toda puesta a punto. Si su auto es diésel, no tendrá bujías, pero sí calentadores. Son resistencias que se encargan de calentar la cámara de combustión, preparándola para el arranque del auto. Los calentadores pierden efectividad con los años y los ciclos de funcionamiento. Si los calentadores están en mal estado, al auto le costará arrancar, o lo hará humeando y vibrando en exceso. Incluso podría no arrancar. No son caros, pero su instalación puede ser costosa en mano de obra.

4.Bobinas, cableado y distribuidor de corriente

Este epígrafe sólo aplica a motores de gasolina. En autos entrados en años, las bujías están conectadas a cables de alto voltaje, conectados a la tapa del distribuidor de corriente. Estos cables no duran para siempre: si nunca se han cambiado, tu auto agradecerá la renovación. Asegúrate que la pipa de la bujía está limpia y no presenta corrosión, si tu cableado está en buen estado. Revisa que las conexiones de la tapa del distribuidor estén en buen estado, y renueva la tapa si es necesario. La diferencia en el funcionamiento del motor puede ser abismal.

En autos de gasolina más modernos, cada bujía está montada en una bobina. Estas bobinas no suelen fallar  o funcionan o no funcionan  pero pueden ensuciarse, provocando un funcionamiento errático del motor. Una buena limpieza con limpiacontactos y un poco de grasa dieléctrica les vendrán de maravilla. Repase el resto del cableado del sistema de encendido, vigilando que todos los componentes estén en buen estado. Presta especial atención a conexiones corroídas o zonas quemadas.

5. Descarbonización y limpieza de EGR e inyectores

Si su auto sigue funcionando de forma errática o el motor vibra más de la cuenta, pruebe a verter en el depósito un producto de limpieza de inyectores. Suele ser una forma efectiva de mejorar el funcionamiento del motor y en dosis concentradas, funcionan. No obstante, tampoco son capaces de obrar milagros no reparan un inyector en mal estado. No han marcado una gran diferencia, pero sí han logrado que un motor diésel con casi 20 años a sus espaldas funcione de forma más refinada, limitando su nivel de vibraciones.

Una EGR limpia será la mejor amiga de su motor diésel. Recuerde que la conducción urbana a bajas vueltas es su peor enemiga.

En autos diésel, una limpieza de la válvula de recirculación de gases (la famosa EGR) solucionará problemas de arranque en frío, tirones o vibraciones. La EGR se puede desmontar y limpiar con líquido para limpiar carburadores, si es de fácil acceso.

Una descarbonización profesional del propulsor, turbo y admisión es recomendable en un auto diésel entrado en años, o cuyo uso no ha sido el adecuado.

6. Revisar el estado de la distribución

¿Cuál es el estado de la correa de distribución del auto? Si el intervalo de kilometraje recomendado ha vencido es necesario cámbiala lo antes posible. Aunque estemos dentro de los márgenes recomendados, si la correa tiene más de 10 años, no es mala idea reemplazarla puede haber perdido propiedades y podría romperse más fácilmente. Si la distribución del motor es por cadena, no tendremos que preocuparnos. Con todo, nunca está de mal revisar el estado del tensor de la cadena, y asegurarse de que no emite ruidos extraños. Toda precaución es poca con la distribución.

7. Anticongelante y termostato

Es necesario revisar el depósito de refrigerante y comprobar el nivel, si está bajo es la evidencia de pérdidas o consumo de refrigerante. El color también es importante debe ser vivo, si está opaco, grisáceo o marrón necesita cambio, y ya ha perdido sus propiedades y se ha contaminado. Si el refrigerante está en mal estado tampoco es mala idea reemplazar el termostato del auto y se asegura de regular con precisión la temperatura del anticongelante.

Si es refrigerante muestra aceite o muestras de emulsión en el vaso de expansión o en el tapón del aceite, hay un problema de culata en el motor.

8. Líquido de frenos y fluido hidráulico para la dirección asistida

No afectan al rendimiento del motor, pero sí a la seguridad del auto. Si nadie sabe cuándo se ha cambiado el líquido de frenos por última vez, posiblemente es necesario su reemplazo. Un líquido "añejo" no ofrecerá la misma efectividad de frenado y puede llegar incluso a dañar algunos componentes del sistema de frenado, como cilindros maestros o latiguillos. El fluido no debería ser negro como el petróleo. Lo mismo ocurre con el fluido hidráulico de la dirección asistida. El auto frenará mucho mejor y la dirección tendrá un tacto muy superior.

9. ¿Cómo está la batería del auto?

La batería es un elemento relativamente olvidado, pero muy importante en nuestro auto. La batería debe mantener un nivel de carga adecuado con el auto desconectado, y no desfallecer en arranques en frío. Los polos deben estar limpios y libres de corrosión. Con el tiempo las baterías pierden su capacidad, y se estima su vida media en unos 6 años. Pueden durar más tiempo, pero estaremos en “tiempo de descuento”. Una batería en mal estado puede dejarnos tirados en el momento más inconveniente.

Si la batería no está sellada y permite un mantenimiento, revisa el nivel de electrolito y rellene con agua destilada si es necesario.

10. Revisar el tren de rodaje del auto

Aunque la puesta a punto del tren de rodaje no influye en el funcionamiento del motor, sí influye en cómo el auto nos responde y en nuestra seguridad al volante. Sin entrar en detalles, recuerde que los neumáticos de su auto deben estar en perfecto estado, así como los amortiguadores. Las rótulas, bieletas y tijeras no deberían tener holguras. Rodamientos y tacos de motor también influyen de forma notable en cómo nuestro auto se comporta. Un buen saneamiento del tren de rodaje puede marcar una enorme diferencia en el comportamiento y rendimiento del auto.

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