Lo que tienen que soportar los vidrios del auto

Los vidrios en el auto tienen diferente forma de fabricación, los vidrios laterales y el parabrisas trasero son de vidrio templado y el parabrisas delantero de vidrio laminado o de seguridad. El primero es un solo cristal diseñado mediante un método que calienta y enfría repetidamente el vidrio durante su creación y le da resistencia para soportar las fuerzas normales que se ejercen durante la conducción. Las ventanillas están sujetas a flexión cuando la carrocería rebota por la carretera y cambia cuando el vehículo pasa por las curvas, y está diseñado para romperse en pedazos pequeños en caso de impacto.

De hecho, una concentración de energía aplicada en un único punto hará que la ventanilla se rompa en miles de pedazos. Siendo ese el caso, es posible que la temperatura y el estrés contribuyan a que se rompa. Cuando se trata del parabrisas, al estar laminado significa que dos piezas de vidrio se unen con una capa de plástico en medio. Esto fortalece el conjunto y, si bien no lo hace a prueba de grietas, sí que cumple en el apartado de roturas. Un parabrisas puede estar agrietado o parecer destrozado, pero debido a la laminación, permanecerá en una sola pieza.

Factores medioambientales en los vidrios

Los cambios repentinos de temperatura en el aire hacen estragos. Pueden agrietar e incluso romper el parabrisas del auto. ¿Por qué? Porque el vidrio se expande y se contrae con los cambios de temperatura del aire. Cuando el aire caliente incide sobre el cristal, este se dilatará, lo que puede hacer que el vidrio se rompa. Por el contrario, el aire frío hace que se contraiga, y si ese vidrio frío se expone repentinamente al calor, también puede romperse.

Como ocurre con cualquier material, el cristal está sujeto a tensiones de expansión y compresión con los cambios de temperatura. Si el parabrisas está al completo cubierto de hielo, es posible que se agriete al calentarlo con el sistema de ventilación principal del vehículo o al usar el modo de descongelación eléctrica. Y aunque hablemos del parabrisas, es algo que también se aplica a las ventanillas laterales y a la luneta posterior. De hecho, este agrietamiento también es posible si la temperatura a la que está expuesto el vidrio pasa por extremos, incluso sin estar cubierto de hielo.

¿Qué le ocurre al parabrisas del auto en climas fríos?

En los meses de invierno, los autos sufren por las bajas temperaturas, la nieve y el hielo. Los daños no son motivados tanto por las cifras bajo cero, sino por los rápidos cambios de temperatura, pero cuando se llega o se baja de los 0 °C, el metal de alrededor del parabrisas se contrae, ejerciendo presión sobre el cristal. Es por eso por lo que se debe de tener un cuidado y atención especial al calentar el auto bajo climas fríos.

Si el parabrisas –estando congelado– recibe un chorro de aire caliente, ese cambio repentino de temperatura puede hacer que se agriete. Del mismo modo, se puede dañar también gravemente vertiendo agua caliente sobre un parabrisas cubierto de hielo. Si es el caso, usa las herramientas adecuadas para quitarlo, nunca un cuchillo o una pala, sino raspadores de hielo diseñados para tal cometido. Recuerde pasar la cuchilla horizontalmente sobre el cristal, pues los movimientos verticales o los golpes, por leves que sean, pueden rayar bajo la capa de hielo.

El líquido limpiaparabrisas se usa con más frecuencia en los meses de invierno, así que asegúrese de tener siempre el auto abastecido. Un parabrisas limpio pone las cosas fáciles a la hora de ver a través de él, especialmente cuando la visibilidad ya es mala por el clima. Otra cosa de suma importancia es que las escobillas de los limpiaparabrisas funcionen correctamente para quitar los restos de nieve y hielo que aún queden presentes. Incluso se pueden instalar unos que estén diseñados específicamente para el clima invernal y que, lógicamente, rinden mejor.

¿Y qué ocurre en climas calientes?

Como las bajas temperaturas en invierno, las altas en verano también afectan negativamente al parabrisas. Esto es especialmente certero cuando el auto está caliente y se enfría demasiado rápido. El vidrio se expande y contrae cuando cambia la temperatura, estresándolo y haciéndolo más frágil. Además, las personas viajan y usan más sus vehículos en el verano, lo que genera una mayor incidencia de parabrisas rotos. Cuanto más se conduzca, mayor es la probabilidad de que el parabrisas sea golpeado, especialmente por los pequeños residuos que quedan.

El calor extremo hará que estas grietas se extiendan y podría derivar en que el parabrisas tenga que ser reemplazado si estas no se reparan lo suficientemente pronto. Para evitarlo, trate de estacionar en la sombra o en el garaje tanto como sea posible, ya que ayudará a evitar que el sol incida sobre el parabrisas directamente.

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