La primera vez del automóvil

Siempre hay una primera vez para todo y el automóvil también ha tenido su primera vez y no vayan a pensar mal. En la historia de los autos hemos hablado de diferentes aspectos, el primer vehículo propulsado, los vehículos claves, las curiosidades históricas del automóvil, la historia de las marcas y sus emblemas, la historia de la radio entre otras.

Esta vez le toca el turno a la primera vez histórica de eventos que marcan el mundo del automóvil. El primer auto con más de 1000 caballos, el primer auto con doble tracción entre otros. ¡Acompáñenos!

El primer auto que superó los 160 km/h

Ormond Beach  fue llamada “la cuna de la velocidad”; en 1903 las suaves arenas se convirtieron en el campo de pruebas para los inventores y conductores de automóviles.  Los registros establecidos aquí durante los torneos de prueba de velocidad durante gran parte de los ocho años siguientes serían las primeras marcas significativas realizadas fuera de Europa.

En  1905, se llegó a superar el record de velocidad tres veces en un mismo día. El primero en superar el record fijado en 92.31 mph (unos 150 km/h) fue Louis Ross alcanzando las 94.73 millas por hora, tan solo 5 minutos más tarde, Arthur Macdonald, que se llevó el record oficial,  llegó a una velocidad de 104.65 mph (168 km/h) a bordo de un Napier. Después H. L. Bowden consiguió llevar su Mercedes a una velocidad de 109.76 mph (unos 176 km/h), sin embargo fue descalificado porque el peso del vehículo superaba el límite establecido de 1.000 kg.

El primer auto con más de 1.000 caballos de potencia

El famoso Bugatti Veyron que llegó al mercado en 2004 con la no despreciable cifra de 1.001 caballos de potencia (987 Bhp), aunque no obtuvo un record de manera oficial fue el primer auto con más de 1.000 caballos de potencia.

El Bugatti Veyron cuenta con un motor W16, basado en dos bloques de 8 cilindros en V. Cada cilindro cuenta con 4 válvulas, y la configuración en V estrecha permite un árbol de levas para cada grupo de 4 cilindros, por lo que el motor equipa un total de 4 árboles de levas. El motor es alimentado por cuatro turbocompresores y desplaza 7993 centímetros cúbicos.

El primer auto con aerodinámica activa

 

En 1986 salió el Porsche 959, construido sobre la base de un 911 Turbo con ejes más anchos y una aerodinámica mejorada. El 959 contaba con un controlador electrónico de altura de las suspensiones que las rebajaba cuando se pasaban los 160 km/h.

El Porsche 959 disponía de suspensión adaptativa en 1986. Una tecnología que aún hoy en día es considerada innovadora y compleja, era de serie en un Porsche. La suspensión del Porsche 959 tenía tres alturas posibles, que dejaban un espacio de 12, 15 o 18 cm libres al suelo. También tenía tres posibles durezas, seleccionadas a voluntad del conductor. Ahora bien, fuesen los que fuesen los deseos del conductor, a partir de los 160 km/h, la suspensión no pasaba de los 12 centímetros.

El primer auto con tracción a las cuatro ruedas

En 1893 un ingeniero inglés, Bramah Joseph Diplock patentó el sistema de cuatro ruedas motrices. En los años 30 y 40 ya  se hacían vehículos militares con este sistema, y en 1931 el GAZ-61 fue el primer vehículo de pasajeros en introducirlo. Sin embargo, el primer vehículo que sin ser todoterreno llevaba tracción a las 4 ruedas fue el Jensen FF en 1966, del que se vendieron 320 unidades.

El primer auto con turbocompresor

Aunque asociemos el uso del turbo a un vehículo japonés o europeo, ¿sabía que el primer auto de pasajeros de producción masiva fabricado fue norteamericano?

En el año 1962, Oldsmobile presentó el Jetfire Turbo Rocket, un modelo compacto con una silueta baja y algo más deportiva, que tenía la mayor sorpresa bajo el capot: un pequeño motor (para los estándares de la época) 215 V8, de 3.5 litros, con un bloque fabricado de aluminio, que generaba 215 hp a 4600 rpm y 410 Nm a 3200 rpm. El carburador estaba instalado según el sistema en sistema drawthrough (antes que el turbo, es decir por succión y no presurizado) y era de una sola garganta.

El turbo era un Garret T5 que producía una presión máxima de 5 psi a 2200 rpm, con válvula de alivio. La compresión del motor era de 10.25:1, lo que creaba un problema de sobrecalentamiento al acelerarlo a fondo, por lo que tenía instalado un sistema de inyección de una mezcla de agua destilada y metanol a las cámaras de combustión. En cuanto se acababa esta mezcla, un sensor abría una válvula de escape para evitar que el turbo diera una carga grande, haciendo que el auto perdiera potencia hasta que se volviera a cargar con ese líquido.

El primer auto con inyección de combustible

Durante los años 20 y 30 el sistema de inyección de combustible era muy usado en autos diésel y aviones. Tras la Segunda Guerra Mundial, donde el sistema de inyección fue muy efectivo, el primer auto de gasolina en llevarlo fue el Goliath GP700 en 1952, incrementando su potencia de 25 a 29 CV.

La primera marca en poner cinturones de seguridad de serie

El cinturón ya se utilizaba desde los años 20 en aviones, pero no fue hasta 30 años más tarde de su invención, en 1948, cuando se incorporó este novedoso sistema de seguridad en el Tucker Sedán. Sin embargo, el cinturón de seguridad de tres puntos que nosotros conocemos y todavía fue desarrollado en 1959 por Nils Bohlin, un ingeniero de Volvo, y más tarde decidieron liberar la patente para que todas las marcas pudiesen mejorar la seguridad. La primera vez que este equipamiento venía de serie fue en el Volvo Amazon de 1959.

El primer auto en romper la barrera del sonido

El Thrust SSC fue el primer auto que rompió la barrera del sonido (1002 km/h) en 1997 al alcanzar 1232,93 km/h.

La barrera del sonido era un concepto poco explorado hasta mediados de los años 40. Los pilotos de algunos P-51, P-47, Me-262, Ta-152 y otros cazas de la Segunda Guerra Mundial notaban unos efectos aerodinámicos extraños cuando hacían picados prolongados y cogían mucha velocidad. La barrera del sonido se rompió oficialmente hace exactamente 60 años, por el piloto de la USAF Charles Yeager, en un Bell X1 propulsado por un motor de cohete, pero esa es otra historia.

Una vez roto el récord en el aire, quedaba el reto de conseguirlo en superficie y sobre ruedas. Las dificultades eran considerables, sobre todo relativas a la potencia necesaria y a la estabilidad del vehículo. Un Bugatti Veyron sobrepasa por poco los 400 Km/h con 1.001 Caballos de potencia, y cuando se quiere conseguir tal velocidad, hace falta una potencia bestial, ni mucho menos es proporcional.

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