En Colombia el valor o monto de los comparendos debería depender del poder adquisitivo del infractor

En Colombia está muy arraigada la cultura del poder, del dinero, del “usted no sabe quién soy yo”,  lo que lleva a que las personas que tienen suficiente dinero se sientan con derecho de hacer lo que les dé la gana,  que luego las consecuencias de sus acciones se solucionan con dinero, y en efecto para ciertas personas pagar un comparendo de un salario mínimo mensual no les representa ningún problema, por lo que el comparendo no cumple una función disuasoria ni mucho menos sancionatoria, sino más  bien una función reivindicatoria de privilegios, del privilegio de poder pagar con dinero las consecuencias de saltarse una norma.

Es por ello que en algunos países europeos el monto del comparendo depende de la renta de quien comete la infracción de tránsito, y así debería hacerse en Colombia.

Si usted tiene mucha plata, pues pague mucho por incumplir la norma. Por ejemplo, si usted tiene un Ferrari y supera los límites de velocidad, en lugar de pagar medo salario mínimo, que es lo mismo que debe pagar por la misma infracción el propietario de un Renault avaluado en $500.000, pague una multa equivalente al 20% del valor comercial de su vehículo,.

Este sistema probablemente disuadirá a quien tenga dinero pero no tanto como para pagar multas de 20 o 30 millones  de pesos, pero no disuadirá a quienes se pueden comprar sin problemas un auto cada semana, que los hay. Para ellos, se debe complementar la medida con otro sistema sancionatorio europeo que consiste en restar puntos a su tarjeta  o carnet de conducción (Pase, aquí en Colombia), de manera que si bien una persona puede tener mucha plata para pagar todas los comparendos habidos y por haber, terminará perdiendo el permiso para conducir por pérdida de los puntos mínimos necesarios para demostrar que es un conductor responsable, decente y prudente.

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Una opinión
  1. Angel dice:

    Interesante,aunque peligroso enfoque confiscatorio; no olvidemos que estamos en una sociedad corrupta, con poco sentido social.