El origen del limpiaparabrisas

El limpiaparabrisas es un elemento infaltable en todos los autos hoy en día y como muchos de  los inventos su creación es fruto de un accidente o fuente de múltiples conflictos entre sus nombrados creadores.

La historia del limpiaparabrisas no tiene un solo inventor sino dos, padre y madre como ha sucedido en muchas otras ocasiones con ideas en primera instancia fueron rechazadas pero luego ocuparon su lugar.

El invento de Mary Anderson

Quien iba a imaginar que una mujer a comienzos del siglo XX pudiera interesarse por un producto más relacionado con los caballeros. Para la época este tipo de situaciones se consideraba una imprudencia.

Lamentablemente y no por ser mujer, la historia de Mary Anderson como la de muchos otros inventores, sufrió la prepotencia de las corporaciones fabricantes de vehículos.

Anderson estaba fascinada por la era de los automóviles y casi por casualidad vio en su mente la manera de resolver un problema que hasta ese momento los conductores tomaban como algo normal y parte del vehículo que conducían.

Cuando el parabrisas se ensuciaba detenían el auto, se bajaban y lo limpiaban. Claro que esto no exceptuaba al conductor de tener que bajarse varias veces en caso de una tormenta de nieve o lluvia.

En 1903, Mary Anderson comenzó a elaborar diseños caseros en papel de un dispositivo que pudiera ser activado desde el interior del vehículo para despejar el parabrisas. En 1904 Anderson se acercó a la oficina de patentes de Nueva York y este invento fue patentado como "Brazo giratorio para despejar el parabrisas". La patente fue publicada en 1905 y a pesar de que años antes habían sido patentados dispositivos similares, el de Mary era el único que efectivamente funcionaba y podía ser replicado a bajo costo para la producción masiva.

El contexto de la época no colaboró para que Anderson lograra masificar su invento y los motivos sobraban. Los vehículos no eran muy populares todavía en ese momento. Incluso, al venir de una mujer, el invento fue causa de burlas, chistes de mal gusto e incluso víctima de las críticas de los que pensaban que podría ser una distracción fatal para el conductor.

A pesar de todo esto, para 1913, todos los vehículos de uso particular poseían limpiadores de parabrisas mecánicos, rediseñados por las propias compañías fabricantes de automóviles y luego de que la patente de Mary Anderson caducara dentro de un cajón sin ser utilizada ni reconocida nunca en la historia por ningún fabricante.

Robert Kearns

En 1964 el ingeniero estadounidense Robert Kearns inventó y patentó una  mejora, el limpiaparabrisas intermitente. Desde su perspectiva la necesidad estaba en dar una pausa a la frecuencia de barrido del limpiaparabrisas, una pausa que simulara el parpadeo del ojo.

Utilizando componentes eléctricos básicos, logra controlar el ritmo del limpiabrisas, regulado con mediante un condensador que retiene el movimiento. Cuando la carga alcanza un cierto voltaje, el condensador se desocupaba y esto producía la activación del motor eléctrico del limpiaparabrisas por un ciclo.

Así como le pasó a Anderson, cuando decidió ir a mostrar su invento a la empresa Ford, estos lo desestimaron por considerarlo poco práctico, bajo el argumento de que una patente que no se diferencia mucho del invento original es considerada "poco práctica" para implementarse en un vehículo. Ford robó la idea de Kearns y lanzó en 1969 su primer auto con limpiaparabrisas intermitente.

Robert Kearns sintió un gran dolor por la traición y desde ese día dedicó a lograr que las compañías que robaron su invento pagaran por el error cometido.

Kearns le presentó a Ford el invento con el objetivo de producir y distribuir el limpiaparabrisas, pero en su lugar fue copiado, no sólo por Ford, sino también por Chrysler, G.M y Mercedes. Durante los siguientes 20 años se dedicó a luchar contra los ejércitos de abogados de estas corporaciones para lograr el reconocimiento a su invento, logrando que Ford pagara 10 millones de dólares por el plagio y Chrysler otros 15 millones de dólares.

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