Ecoboost: el principio del fin de la alta cilindrada

Todavía cuando hablamos de alta cilindrada se nos viene a la cabeza gran potencia y prestaciones altas. Por la misma fórmula, cuando hablamos de un motor de 1 litro (1.000 cc) por lo general visualizamos una moto o poco más porque los motores de altísimo rendimiento no han calado lo suficiente en la conciencia del usuario medio.

El objeto de la tecnología es optimizar resultados mientras se minimizan los recursos invertidos, y eso –en materia automotriz- nos lleva a que tiendan a desaparecer los motores de alta cilindrada sin que ello implique pérdida de potencia, pero ¿cómo?

Uno de los principales exponentes de la optimización de cilindrada es el fabricante americano Ford, pero aunque se comercialice con el emblema de la casa de Detroit, los motores de alto rendimiento fueron desarrollados en cooperación con los departamentos de diseños de las filiales europeas (Volvo, Ford España, UK y Alemania) y japonesa (Mazda) de la compañía.

Ecoboost 10: Cohete de bolsillo

Diseñado en el centro técnico de Dunton (Inglaterra), y producido en fábricas de Alemania y Rumania, el Ecoboost 10 es un ligero pero potente propulsor de 999 centímetros cúbicos (volumen diseñado a propósito para evitar los impuestos europeos que aplican desde 1 litro) equipado con un turboalimentador capaz de producir entre 100 y 120 caballos de fuerza (dependiendo de la versión y mercado) sin que el consumo se dispare.

El volumen del motor está repartido en una inusual configuración de 3 cilindros en líneas y está siendo ofrecido en el mercado global en los modelos Fiesta, C-Max y Focus, así como en mercados asiáticos para modelos de la compañía Mazda.

Con un consumo inferior a los 5 litros de gasolina a los 100 km recorridos en carretera y tomando en cuenta que los precios del diésel se han equiparado a los de la gasolina en muchos mercados, podemos ver que la tendencia futura va a ser a desarrollar motores bajo el mismo concepto Ecoboost que contaminan menos y tienen una masa un 35% menor en promedio que un propulsor diésel o turbodiésel capaz de ofrecer las mismas prestaciones.

Previsión del editor: los jóvenes que se saquen el carnet de conducir en la próxima década verán los autos con motor superior a 3 litros como nosotros vemos a una locomotora de vapor.

¿Y qué pasa con los vehículos de carga, 4x4 y de transporte colectivo? Si, también hay Ecoboost para estos segmentos 

Atrás está quedando esa sed americana por el consumo de octanos en grandes cantidades. Europa y Asia habían desarrollado la cultura de ahorro de carburante, pero a costa de una conducción conservadora y una potencia que no daba para tener algún caballo de fuerza guardado para la diversión. Este tipo de conducción nunca convenció a la industria americana, por lo que jamás hubo un interés real en integrar las bajas cilindradas en el parque automotor.

Ahora, con la posibilidad de generar alta potencia a baja cilindrada, es más común ver propulsores del tipo Ecoboost de 2.0 y 2.3 litros en crossovers como el Ford Edge o Lincoln MKC. Estos propulsores generan entre 180 y 300 caballos de fuerza según el tipo de auto y el consumo es menor a los7.5 litros a los 100 km en carretera. Estos números han hecho posible que “Muscle Cars” como el Mustang de la siguiente generación sea propulsado por un motor de 4 cilindros sin perder la más mínima pizca de deportividad.

Ahora bien, si nos vamos a la más alta exigencia y paquetes de alto poder,  nos encontramos con el motor tope de gama de la familia: El Ecoboost 35 de 3.5 litros.

El Ecoboost 35 es un V6 que lo podemos encontrar de serie en Pickups como la F150 y en vans de reparto de alto tonelaje, pero también se pueden encargar bajo pedido para autos deportivos  como el Mustang, sedanes de uso ejecutivo como el Volvo S80 o SUV de alta exigencias como el Lincoln Navigator.

Aun siendo el motor más grande de la nueva familia Ford, el Ecoboost 35 presume de consumir una media por debajo de los 9 litros de gasolina a los 100 km en carretera y ligeramente sobre los 10 litros en la misma distancia urbana, suponiendo esto una paso adelante muy grande en la gestión de carburantes y la economía de recursos para los hijos de Detroit.

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