Después de 23 años Hyundai quitaría concesión a Carlos Mattos

Según varios periódicos colombianos la relación comercial entre Carlos Mattos propietario de Hyundai Colombia automotriz (HCA) y la marca coreana Hyundai Motor Company, llegaría a su fin el 31 de diciembre de este año. En medio de muchos ruidos y rumores acerca de esta intempestiva noticia que pondría en vilo el empleo de por lo menos 4000 colombianos.

Hyundai Colombia ha expresado a la casa matriz su derecho a continuar con la explotación del negocio. El argumento es que se está defendiendo una inversión de por lo menos 500 millones de dólares. La empresa colombiana ya interpuso sus acciones legales encaminadas a proteger sus derechos.

Aunque no se conocen los motivos de la decisión, versiones indican que, entre otras, sería el enfoque de ventas que imprime Mattos en Colombia, que no tiene muy contentos a los dueños de la marca en Asia.

Los asiáticos según esto, se sentirían inconformes debido a que las políticas de Mattos de vender autos de bajo formato y descuidar las ventas de alta gama, no era el modelo más acertado para los coreanos.  Colombia estaba muy concentrada en la venta de taxis, en lugar de dar prioridad a las gamas medias y altas, que son menos rentables pero que le dan mayor reputación a la marca.

No había Química

No han querido dar mayores explicaciones sobre el tema fuera de señalar  que la visión de negocios y las decisiones comerciales no están alineadas desde hace un tiempo con la marca.  También existen rumores acerca de que el carácter fuerte del empresario colombiano fue creando enemigos, el carácter fuerte y exigente le llevo a cumplir con los resultados pero en inconvenientes con la marca.

¿Qué pasaría con la marca Hyundai en Colombia?

La casa matriz ha manifestado su intención de continuar en Colombia, pero haciendo un cambio de distribuidor, esta decisión ha generado el descontento de Carlos Mattos pues se estarían desconociendo los enormes esfuerzos e inversiones realizadas para el posicionamiento de la marca en Colombia. Una red de 58 concesionarios y 75 vitrinas.

Lo que más inconformidad desata en los accionistas de la firma, es que desde esta se impulsó el tratado de libre comercio con Corea para que empresarios de este país y los colombianos trabajaran de forma asociada, pero se ha observado lo contrario a juzgar dados los acontecimientos actuales.

De forma extraoficial se rumora sobre posibles candidatos, el primero seria Casa Toro quien asumiría las ventas y la representación de la marca Hyundai en Colombia. Una de las posibilidades que se menciona es que Hyundai decida montar su propia operación y manejar su negocio directamente sin intermediarios. Otra alternativa es que lo haga a través de un tercero y el rumor que más suena en ese escenario sería uno que indignaría a Mattos.

Se trata del grupo ecuatoriano Eljuri, un emporio familiar de origen libanés conformado por cerca de 160 empresas del sector comercio, medios de comunicación, finanzas y automotriz, entre otros. Tiene la distribución y concesión de más del 80 por ciento de los vehículos que se venden en Ecuador con las marcas Skoda, Chevrolet, Hyundai, KIA, Honda, Ford y Volkswagen.

En Colombia, el conglomerado representa la marca KIA, por medio de Metrokia, y tal vez por eso se menciona que está muy interesado en quedarse con Hyundai.

El pleito entre Hyundai y Mattos apenas comienza, los dos cuentan con artillería pesada y están dispuestos a llegar a las últimas consecuencias. El contrato de Mattos con la casa matriz se termina el 31 de diciembre de este año.

Según los rumores un hecho que no se lo renovará. En la guerra judicial que se avecina no está en juego la continuidad del empresario como representante sino el monto de la indemnización a que tendría derecho.

El monto de esta indemnización se desconoce, pero en su mejor momento Hyundai Colombia llegó a valer 1.000 millones de dólares y que con la caída en las ventas esa cifra llegaría a la mitad. Pero ese es el precio del negocio si se vendiera.

La tendencia en el mercado mundial de vehículos es que se den este tipo de cambios. Es una tendencia mundial que los fabricantes establezcan sus propias oficinas y mercados donde hay volúmenes importantes, como es el caso de Colombia. Se evitan el margen de utilidad de la intermediación. También asumen el control directo de la marca y pueden competir y defenderse en condiciones adversas como el alza del dólar, ya que cuentan con un musculo financiero más fuerte que el de un representante local.

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