¡Cuidado con los baches!

El peor enemigo de los autos y los conductores no solo es el tráfico, ni tampoco las fallas en el motor, existe un enemigo que hace mucho daño: los baches, afectan llantas, rines, dirección, suspensión y las partes bajas del vehículo.

Estos temidos baches se forman en época de lluvias, ingresan al asfalto  a través de algunas grietas o imperfecciones, algunos renacen y aumentan su tamaño y otros se generan por la lluvia. Un bache puede hacernos pasar un mal rato, afectar alguna pieza importante o hacernos perder el control del auto.

¿Qué daños causa?

Las partes bajas del vehículo son las que siempre se ven afectadas por los baches, las ruedas, la suspensión y la dirección son las que más sufren. Las rotulas, los amortiguadores y los brazos de dirección son los que pagan siempre los platos rotos en el asunto.

En la parte inferior del auto también encontramos piezas importantes como el cárter del motor, diferenciales y los diferentes tramos del exhosto. Sí se afectan algunas de estas piezas el daño puede ser mayor y también más costoso.

¿Cómo debemos actuar ante un bache?

Como todo lo que sucede al volante lo más importante es la precaución, mantener activos los sentidos y la concentración.

Uno de los factores que debemos tener en cuenta a la hora de afrontar un bache es la velocidad. Es importante manejar dentro de los límites estipulados y siempre ser precavidos. Esta práctica, además, nos permitirá con frecuencia poder evitar los baches u hoyos más grandes o poder frenar a tiempo para enfrentarlos con menor velocidad. A mayor velocidad cuando pases un bache, obviamente mayor es el daño que le puede causar a su auto.

Señales que indican que al pasar por un bache se afectó su vehículo

  • El auto se inclina al dar vuelta
  • Al frenar, el auto se inclina demasiado hacia el frente
  • Al acelerar, la parte trasera del auto se inclina
  • El auto rebota o se desplaza hacia los lados en calles con muchas curva
  • El auto se golpea en los topes.
  • El auto está más bajo en la parte de atrás o delante.
  • El auto tiene alguna fuga o daño físico, como óxido o abolladuras.
  • Hay pérdida del control de la dirección al detener el auto súbitamente

Recomendaciones para pasar los baches sin dañar el auto

A continuación podrán encontrar unas recomendaciones que le permitirán saber cómo evitar dañar el auto al pasar por algún bache y que debemos hacer en caso de que el hecho sea inevitable.

  • Planear el recorrido: es conveniente elegir siempre las vías y rutas alternativas, tomando siempre las que más conocemos. Cuando transitamos por una vía desconocida debemos reducir la velocidad, siempre puede aparecer un nuevo hueco en el pavimento.
  • Luces: cuando conduzca en la noche, evite viajar por calles con baja iluminación. Son las vías propensas para agarrar algún bache, en una calle iluminada es más fácil detectarlos.
  • Velocidad: al transitar demasiado rápido, además de tomar el bache podríamos ocasionar algún accidente, la velocidad reduce la efectividad de los frenos y la capacidad de reacción.
  • Todas las ruedas al mismo tiempo: salvo si el auto es muy bajo o que la situación de alguna alternativa diferente, pasar con todo el peso apoyado en las llantas, es la forma más adecuada, al pasar con las dos ruedas al mismo tiempo se reparte el peso entre las dos ruedas, será diferente si todo el peso lo recibe una sola rueda.
  • Presión de aire: la presión de aire de las llantas es muy importante, al tomar un bache con la presión de aire por debajo de las especificaciones recomendadas puede ocasionar que la llanta se estalle y de esta forma la suspensión y la dirección reciben la fuerza de forma directa.
  • Revisar el auto siempre: esta recomendación es la mejor de todas, siempre revise el auto después de haber pasado por un bache. Siempre y cuando sea un lugar seguro y no ponga su vida en riesgo. Revisar que el auto no presenta fuga de alguno de sus líquidos o que haya sufrido daños de consideración. Si el auto está perdiendo aceite o refrigerante lo más recomendable es llamar una grúa, si seguimos transitando el auto perdiendo estos dos líquidos vitales, el motor podría recibir daños considerables por lubricación y refrigeración.

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