Consejos para comer bien durante el viaje

Conducir es una actividad que requiere de concentración, reflejos  y responsabilidad. El tipo de alimentos que se elijan para comer antes y durante el viaje por carretera influye en la conducción.

Muchos expertos coinciden en señalar que una alimentación incorrecta puede afectar la conducción  y podría asociarse de forma directa  a la seguridad durante el viaje.

Comer comidas ricas en grasas y azúcares en el tiempo que dura el viaje puede provocar pesadez y somnolencia, lo cual redunda en una pérdida inevitable de atención y en la capacidad de reacción. En consecuencia, aumenta el riesgo de accidente de tráfico, lo que compromete la vida propia y la de los demás.

Los alimentos que se ingieran para afrontar un viaje en plenas facultades debe ser un acto consciente. Viajar por carretera no es excusa para comer mal (aunque la gastronomía colombiana en carretera sea una motivación para muchos).

Al escoger la comida cuando se prevé un viaje largo por carretera, debe primar la calidad de los alimentos frente al gusto y los caprichos. Ya habrá tiempo para satisfacer los antojos de dulce durante las vacaciones. Las claves para comer bien se resumen en preparar una alimentación rica en carbohidratos, pero baja en azúcares, baja en grasas, moderada en fibra y de fácil digestión.

El desayuno

El desayuno es la comida más importante del día dicen los médicos. Antes de emprender el viaje es mejor no viajar con el estomago vacio, para lo cual puede ingerir comidas bajas en grasa, con mucha fibra y carbohidratos que le permitan una digestión gradual.

Como alimento sólido del desayuno se puede elegir entre pan integral tostado con aceite de oliva, pan con tomate y jamón, sándwich de jamón y queso o de atún, tostadas con queso fresco y mermelada o cereales de desayuno sin azucarar.

Solidaridad con quien conduce

Los caprichos de dulces y snacks se deben reservar  para comerlos durante las vacaciones. El resto de viajeros que eviten tentaciones: no vale preparar una comida más sana para el conductor mientras los acompañantes hacen fieros al conductor.

Calorías, las justas

No tiene sentido comer mal si se puede comer bien sin esfuerzo. En el tiempo que dura el viaje por carretera, se pueden ingerir más del 50% de las calorías necesarias para todo el día si se opta por la comida basura o comida rápida azucarada y grasienta.

Adiós a comer mientras se conduce

Se cae un trozo de bocadillo y se hace amago para cogerlo, no se acierta al meter la mano en la bolsa de papas fritas o se busca elegir un platanito. Estas distracciones pueden ser la causa de un accidente fatal. Si se tiene hambre, es preferible parar en un área de descanso y aprovechar el momento para comer, estirar las piernas y respirar aire fresco.

Más hidratos de carbono y menos azúcares

Para hacer una comida consistente, se puede optar por bocadillos de pan integral o sándwiches. Es posible llevarse la comida de casa: ensalada de pasta (sin huevo por seguridad alimentaria), de arroz o de papa. Son platos muy nutritivos, ligeros y refrescantes, justo lo que se necesita para “aligerar” el cuerpo de la tensión que supone conducir y prestar atención a la carretera.

Alimentos con poca grasa

Jamón serrano, fiambre de pavo, jamón york, queso semicurado o atún son elecciones más adecuadas como relleno de bocadillos, en lugar de embutidos y quesos grasos. Frutos secos, basta con un puñado, ya que son indigestos. El mismo consejo sirve para las papas fritas y otros snacks. Lo idóneo es escoger bolsas pequeñas y repartir un puñado para cada uno.

Fibra para calmar el apetito

Un par de frutas frescas, un puñado de frutas desecadas (ciruelas y uvas pasas), un puñado de frutos secos, un bocadillo con pan integral y vegetales, una zanahoria, una barrita de cereales, yogur mezclado con cereales integrales, etc. Son algunas ideas para escoger aperitivos ricos en fibra, que alimenten bien, sacien y calmen el apetito, para no tener la sensación de estar todo el viaje comiendo.

De fácil digestión

Los embutidos o los guisos si se opta por llevar la comida de casa no son una buena opción para el viaje. Además, si las preparaciones con huevo no se conservan en frío, puede originarse una intoxicación alimentaria. Limitar los alimentos grasos es suficiente para que la comida sea más fácil de digerir.

Beber agua

Beber agua, llevar en el auto una botella de litro de agua (por lo menos) bien fría para comenzar el trayecto. El agua debe ser la bebida preferida para calmar la sed. Si transita por ciudades calurosas puede optar por llevar agua congelada en botellas que mantienen el agua fresca durante un tiempo mayor. Puede hacer uso de neveras o termos que le permiten conservar las bebidas frescas. El calor del interior o del  ambiente es la excusa perfecta para beber cada poco tiempo. No conviene abusar de otras bebidas, ni de las azucaradas ni de las excitantes como el café, el té, los refrescos con cafeína o las bebidas “energéticas” que contienen excitantes como el guaraná.

Alcohol: nunca. Café, poco

El límite admitido de consumo de alcohol mientras se conduce es cero y no piensen que es Águila Cero. No hay excusa para tomar ni siquiera una copa de vino o una cerveza. El agua, los jugos y los refrescos light son alternativas para hidratarse y refrescarse. Además, la mezcla de bebidas excitantes que se realiza para contrarrestar la fatiga o el sueño tras horas de conducción es peligrosa.

Puede llegar a causar temblores y arritmias en dosis elevadas. Una cantidad diaria de cafeína inferior a 300 miligramos, (dos o tres tazas de café), tonifica el organismo, alivia la fatiga, retrasa el cansancio y favorece las funciones intelectuales, pero también se puede estar activo y alerta si se eligen otras bebidas, que proporcionan una sensación de energía y mantienen la mente despejada y la concentración, sin el inconveniente de la cafeína.

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