Bugatti Royale

La legendaria Bugatti se ha hecho famosa por producir los mejores autos deportivos y de carreras en todo el mundo. Bugatti no solo ha fabricado autos exclusivos y fuera de lo común, sino que ha construido verdaderas joyas como este Royale.

El Bugatti Royale fue diseñado y construido por Ettore Bugatti con el único propósito de ser vendido exclusivamente a la realeza, desafortunadamente fue construido en la época de la gran depresión y como resultado solo fueron construidos 6 de los 25 que la casa tenia planeados y ninguno fue vendido a la nobleza.

Motorización

El Bugatti Royale tenía un motor de 8 cilindros en línea de 12,7 litros, uno de los motores más grandes que se han construido de aproximadamente 1,4 metros de largo X 1,1 metros de alto. Este motor se basaba en el diseño de los motores de aviación del Ministerio de Aire francés, pero sin tener completamente su configuración.

Este gran bloque era capaz de erogar de 275 a 300 caballos de potencia y 200 newton metro de torque y era capaz de llegar hasta 160 km/h.

Auto de lujo

El Royale fue elaborado por Ettore Bugatti por algunos comentarios negativos que comparaban sus autos con los Rolls Royce.

Bugatti creó un auto para la realeza pero que nunca llego a las manos de algún noble. De los seis autos construidos solo tres fueron vendidos a personas diferentes a los nobles. Dentro de los datos curiosos  Bugatti se negó a venderle  uno de sus modelos al rey Zog de Albania, afirmando que los modales en la mesa de ese hombre estaban más allá de lo admisible. Otro de los datos curiosos en torno a este automóvil sucedió en 1928 cuando Ettore Bugatti afirmaba que "este año el rey Alfonso de España recibirá su Royale", pero el rey español fue derrocado sin recibir el lujoso auto.

Diseño

El Royale era enorme, medía más de 6 metros de largo y podía pesar hasta 4 toneladas dependiendo de la carrocería y estaba equipado con uno de los motores más grandes jamás construidos.

El chasis era robusto, con una suspensión convencional semielíptica de ballesta en la parte delantera. En la parte trasera se complementó con un segundo juego de ballestas. Unas grandes bandas eran operadas mecánicamente a través de cables: los frenos eran eficaces pero, sin servofreno, se necesitaba un piloto musculoso para accionarlos.

Como reflejo de algunas modas de la época, el conductor tenía adelante una serie de botones de hueso de ballena, mientras que el volante estaba recubierto en madera de nogal.

Todos los Royales fueron carrozados individualmente y la tapa del radiador representaba un elefante, una escultura del hermano de Ettore Rembrandt Bugatti.

Este fantástico auto es hoy en día uno de los clásicos más buscados y cotizados por los coleccionistas y entusiastas que se pueden permitir poseerlo.

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