Buenas prácticas de mantenimiento para su vehículo

Como todos sabemos, cualquier dispositivo o máquina necesita de un cuidado en particular para que pueda funcionar correctamente durante su vida útil, y muchas veces, si dicho cuidado es realizado de manera ideal y adecuada, puede alargarse dicha vida útil.

En el caso de los automóviles, estos cuidados podemos llamarlos mantenimiento, y van más allá de lo mecánico, lo que muchos piensan es el significado de la palabra mantenimiento de una máquina (auto). De hecho, el mantenimiento de un automóvil, abarca el conjunto completo, desde el cuidado de la pintura y la carrocería, hasta el cuidado de los componentes internos del motor, pasando por los sistemas complementarios como el aire acondicionado. Debido a todo lo mencionado, se recomienda considerar los siguientes consejos como algunas buenas prácticas de mantenimiento para un vehículo automotriz.

  • Lavar periódicamente la carrocería de tu vehículo para proteger la condición de la pintura. Muchas de las marcas que algunos autos presentan sobre la pintura se deben a manchas de origen orgánico que se dejaron sobre la superficie por mucho tiempo. Sin embargo, se debe tener cuidado de no usar agentes corrosivos a la hora de realizar este lavado y de que el secado de todas las partes sea meticuloso, para así evitar la corrosión de partes metálicas.
  • Chequear periódicamente el nivel de aire de las llantas. Una llanta que se utilice por mucho tiempo con el nivel inadecuado de aire, puede deformarse o desgastarse irregularmente. El desgaste irregular de las llantas también puede ser producto de una falta de alineación de las ruedas, por lo que también se recomienda asegurarse que dicha alineación este en el punto adecuado.
  • En cuanto al motor, se debe revisar su estado general al menos dos veces al mes, siendo el enfoque inicial su limpieza y los niveles de los fluidos que el mismo necesita para su correcto funcionamiento.
  • En el caso en que el motor se encuentre lleno de polvo, una limpieza con un trapo seco bastará. Esto se considera muy importante, ya que al acumularse el polvo en el motor podría existir contaminación del sistema de lubricación y del lubricante en sí, lo que podría generar un desgaste acelerado de los componentes internos del motor debido al alto contenido de Silicio (Si) presente en el polvo común. Recuerda realizar dicha limpieza cuando el motor este frío.
  • En caso de sospechar que exista alguna fuga de algún fluido (aceite, refrigerante, etc.) se recomienda limpiarla con un trapo seco (y desengrasante en el caso del aceite) y dirigirse al mecánico de confianza. De esta manera se facilita la detección de la fuga para tomar las medidas correctivas correspondientes.
  • Revisar periódicamente la varilla indicadora del nivel de aceite (diariamente de ser posible). Esto permite identificar cualquier anomalía en el sistema de lubricación con el tiempo suficiente para tomar las medidas correspondientes. Recuerda que el aceite de tu motor es vital para su correcto funcionamiento y asegurar la vida útil que esperas del mismo.
  • NUNCA laves tu motor con agua a presión sin importar que tan sucio esté. A pesar de que muchos piensen lo contrario, esto debe evitarse a toda costa. Al usar agua a presión, dicha agua puede penetrar en el motor por cualquier ranura, así sea microscópica e imperceptible a la vista, y de llegar a mezclarse con el aceite generaría problemas que podrían llevarte a perder el motor de tu auto y tener que rehacerlo o comprar uno nuevo. Por esto, se recomienda solo usar un trapo con desengrasante y tomarte tu tiempo, dale cariño y dedícale tiempo a tu auto que hasta nombre propio le has puesto.
  • El fluido refrigerante y anticongelante pierde propiedades a través del tiempo, por lo que se recomienda cambiarlo cada dos años para alargar la vida útil de tu motor.
  • Recuerda que no se trata solo de la mecánica. Las partes eléctricas también ameritan inspección. Si observas alguna conexión sulfatada o algún cable o componente en mal estado, lo más recomendable es reemplazarlo.
  • Por último, inspeccionar visualmente el estado de las bandas (correas) del motor es muy importante. Los autos más modernos utilizan una "única" correa que mantiene en operación varios componentes de tu motor, y de romperse no podrías usar tu vehículo. Si se observa alguna anomalía (grietas, hilos sueltos, etc.) lo recomendable es cambiarla.

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