Baterías de los autos eléctricos

Existen diferentes dudas sobre los autos eléctricos, siendo la autonomía la variable más valorada por los futuros compradores de este tipo de autos. Este ítem viene acompañado del tiempo de recarga del mismo, factor que también preocupa a los futuros compradores contando con la baja infraestructura de electrolineras.

El mercado de los autos eléctricos evoluciona de forma progresiva, las baterías o acumuladores tienen un papel indispensable en el desarrollo de los autos eléctricos e híbridos. La formula más utilizada hoy en día es la de ion-litio, pero hay muchas otras que podrían aumentar la autonomía de un eléctrico hacia territorio desconocido. A continuación desglosaremos algunas variedades que existen con sus características.

Baterías de ion-litio

La batería de ion-litio es la que tiene mayor producción, lleva varios años en el mercado, ha evolucionado constantemente. Las primeras baterías de ion-litio ofrecían una densidad energética de algo más de 250 Wh/l, lo que equivale a una energía específica de 100 Wh/kg y a una autonomía que oscila entre los 120 y 250 km según el ciclo NEDC.Las baterías de ion-litio son las más utilizadas en la actualidad.

Baterías de litio y azufre

Es una variedad de la batería anterior, en la cual se añade un componente adicional a la formula, el azufre.  La batería utiliza un electrolito líquido y la energía específica puede superar los 350Wh/kg, esto quiere decir que aumenta su efectividad en un 40% respecto a las ion-litio comunes. La desventaja que presentan es el grafeno, una estructura de carbono cuya producción a escala es de alto costo.

Batería de litio-metal

Esta es una opción interesante para evitar la corrosión de los componentes metálicos, la densidad energética obtenida por la de litio-metal, se puede pensar en una autonomía de 700km. Triplicando la capacidad energética de las baterías de ion-litio básicas.

Baterías de litio-aire

La combinación aire y litio en una batería genera una densidad energética mayor. Se habla de que estas baterías podrían ofrecer una densidad energética de 2.000 Wh/kg, casi cuatro veces más que el de litio-metal y 20 veces más que las de ion-litio común, aunque a nivel de autonomía el salto no sería tan desmesurado: se calcula que podría rondar los 650-700 km.

Estas baterías no tienen gases o químicos inflamables, la solución es más segura que las anteriores, esta combinación aire litio genera una mayor densidad energética. Una de las grandes ventajas de esta fórmula es que contribuye a una mejor conservación de la carga eléctrica, es decir, con el tiempo se pierde menos electricidad. Además, no tienen efecto memoria y su impacto medioambiental es casi inexistente.

Baterías de estado sólido

Esta revolucionaría batería podría ser la gran protagonista de la próxima década. Las batería de estado sólido duplican la densidad energética de las ion-litio (aproximadamente unos 1.200 Wh/l), son más seguras (apenas se calientan), su recarga es teóricamente 6 veces más rápida y su vida útil es mayor. La autonomía de estas baterías podría rondar los 800 km según el ciclo NEDC (unos 650 km de autonomía real). Cabe destacar que Toyota está desarrollando unas baterías de estado sólido denominadas Sakichi que podrían alcanzar los 1.000 kilómetros de autonomía. Parecen la opción de futuro y al parecer están muy cerca de conseguir una unidad de producción que podría llegar al mercado en 2025.

Las baterías de metal-aire

Esta variedad puede estar formada por diferentes tipos de metales al combinarse con el aire. El litio, el sodio y el aluminio son los elementos más utilizados en estas baterías. Su energía específica es la más alta de todas: 1.600 Wh/kg. La empresa química BASF está investigando su desarrollo, pero todavía no ha revelado muchos detalles al respecto.

Baterías de flujo

Esta variedad también es conocida como celdas semi-sólidas de flujo. La marca NanoFlowCell ha presentado varios prototipos de autos eléctricos (Quant 48 Volt, Quant e-Sportlimousine o el Quantino) que incorporan este tipo de baterías y que ofrecen una autonomía de hasta 1.000 kilómetros. La mayor desventaja de esta batería es que requiere de una infraestructura de repostaje de electrolitos que incrementa sustancialmente el peso del auto.

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