Así es el perfil de un mal copiloto

Los viajes en el auto pueden ser una de las actividades más divertidas para algunos o mas estresante para otros. En ocasiones transitamos solos por las calles o avenidas y en los viajes en familia siempre elegimos a la persona que irá en el puesto delantero.

Por norma general el más gordo lo mandan para adelante, por comodidad para los pasajeros en la plaza trasera.Sin embargo hay que ser precavidos al elegir a nuestro copiloto, pues son varias las actitudes de un mal acompañante que representan peligro para quien maneja y sus pasajeros.

De hecho, es común que en el deporte de motor, los pilotos vayan con acompañantes, que se encargan de temas técnicos y de auxiliar a quien conduce.

A continuación les dejamos los tipos de copilotos que todos odiamos, ese que a veces parece que quiere volvernos locos.

El desconfiado

Este es el más común,  ese que nunca cree en las habilidades del piloto “frene, frene… ¡frene!”  ¿Alguna vez alguien ha pegado el grito como si la estrellada fuera inminente? Es bastante típico que un copiloto algo desconfiado tenga dudas acerca de las habilidades del conductor o del funcionamiento del pedal de freno, sobre todo cuando el conductor es de los que  frena a última hora. De hecho, hay copilotos que frenan desde su posición como si tuviera otro pedal, como los autos de autoescuela. Es un acto reflejo.

“Había un sitio ahí”

No vio el lugar que ha dejado el que se acaba de ir y el copiloto no avisa a tiempo. Simplemente dice… “¿No lo vio? Había un sitió ahí”. En ese momento pueden pasar dos cosas: que el piloto se  enfade con él porque no le ha avisado a tiempo o que él se enfade  porque iba demasiado rápido y no ha visto el lugar para estacionar.

Los que no dejan ver

Otra especie de copiloto es el que nunca deja ver por el retrovisor exterior que está en su lado. Se coloca de tal forma que es muy complicado ver a través de ese espejo, así que tiene que avisarle cuando hay un cruce con poca visibilidad o a la hora de estacionar. Da bastante rabia, pero en ocasiones es comprensible que no se haya dado cuenta.

El que cambia las canciones

El tema de la música es un tema muy delicado. El piloto Puede tener un gusto musical diferente al de su copiloto, pero ése no es el principal problema. Lo peor que puede pasar es que cambie las canciones cada 20 segundos. ¿Por qué? Hay gente que lo hace incluso cuando escucha música en su casa, así que debe ser algo que no tiene nada que ver con estar sentado en un auto.

Otros copilotos no están pendientes de la música o por falta de confianza con el piloto o porque no le gusta ningún tipo de ruido.

Los que se creen mejores que el GPS

“yo conozco un camino más rápido” dicen. Nunca, ¡Nunca! Haga caso de esa frase, a no ser que esté completamente seguro que esa persona sabe lo que hace. En estos casos confíe mejor en el GPS. Otros que van guiando y dicen “por aquí” o “por allá”, son dos nuevos puntos cardinales que yo no he podido identificar, para mí solo funciona la izquierda, derecha, adelante o atrás.

El pendenciero

Puede que detrás de un copiloto pendenciero siempre haya buenas intenciones, como su interés por evitar que el conductor se duerma o baje la concentración, pero la realidad es que, en su mayoría, los copilotos pendencieroslogran el efecto contrario al deseado.

La discusión, en muchos casos, no es buena compañera de viaje, ya que según los expertos fomenta la falta de concentración y la distracción al volante. El porcentaje de peligrosidad aumenta si, además, el copiloto elige temas realmente polémicos y exaltados. Las consecuencias de sufrir este tipo de copiloto pueden ser nefastas.

El copiloto durmiente

El copiloto que se duerme es un riesgo para la seguridad del viaje, no se puede demostrar pero es posible que el copiloto le contagie el sueño a su piloto. Además el copiloto debe estar atento para mantener siempre alerta a su piloto.

Esta persona por lo general estará activa, pero en el momento en el que el auto se pone en movimiento queda completamente sumergida en un sueño muy profundo ¿Pasa por un bache? Dormido. ¿Frenamos Bruscamente? Dormido, ¿Un tráiler toca su claxon justo a su lado? Dormido.

Sin embargo, este copiloto/pasajero se despertará en el momento que lleguemos a nuestro destino o cuando paremos  a comprar algo de comer.

El experto

Se considera un experto inigualable al volante y además tiene madera de educador, por lo que se pasará todo el trayecto llamando la atención al automovilista sobre su estilo de conducción y ‘enseñándole’ cómo se hace. El grado de alteración que produce al conductor es enormemente alto.

El miedoso

Suele ir agarrado con fuerza a lo que tiene a mano, ya sean las propias manijas del auto, la cinta del cinturón de seguridad o el mismo asiento, porque el tráfico le espanta. Vive en un constante estado de nervios debido a que su mente no se concentra en otra cosa que nos sea la posibilidad de chocar. Este es el mismo de, cuidado con el hueco,  cuidado con el perrito, cuidado con el andén, cuidado con la paloma, etc. Lo malo es que estos nervios terminan contagiando de una manera u otra al conductor.

El tocón

Al contrario del perfil anterior, este tipo de copiloto se relaja demasiado e incluso se permite el lujo de traspasar esa línea invisible que divide el espacio del conductor del espacio del copiloto para toquetear toda la botonería que tiene a su alcance: música, aire acondicionado, luz de alerta e incluso puede llegar a rincones verdaderamente prohibidos como activar los limpiaparabrisas. Una actitud totalmente intolerable.

El hombre invisible

Sin duda el mejor amigo del conductor: no habla, no opina, ni siquiera nos mira como conducimos e incluso llega a dormirse. ¿Qué más se puede pedir? Bueno, la verdad es que el ser humano siempre tiende a ser inconformista y para un viaje largo tener a un muermo sentado al lado tampoco gusta.

El parlanchín

Aquel acompañante que no puede controlar el impulso de hablar constantemente y que puede producir gran agotamiento en el automovilista. Su incontinencia verbal llega a ser tan excesiva que aunque se haya bajado del auto su voz sigue presente durante varios minutos.

El animado

Es un perfil muy similar al anterior, solo que en lugar de hablar de manera incansable, lo que hace es cantar, moverse en su asiento como si estuviera bailando y exigir el aumento del volumen de la música hasta que la rueda no da más de sí.

Bueno, ahora solo nos queda elegir: o viajar solos o acompañados, eso sí, debemos armarnos de paciencia y aguantar el copiloto que nos toque, sea cual sea su perfil.

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